DANIEL NORGREN

14 de febrero · 21:00h

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Tenemos la oportunidad de ver la presentación de sus dos últimos discos en el mismo año. El primero en el tiempo de ese par de flamantes álbumes se titula “Alabursy” y se publicó en abril. Se trata del sexto de su carrera y fue grabado en su estudio portátil y casero de cuatro pistas. El segundo de los trabajos que va a sacar este año aún no ha visto la luz, pero está a punto de hacerlo. Saldrá a la venta el 16 de octubre y ha sido bautizado como “The Green Stone”. En este caso la mitad del disco se ha registrado en un estudio convencional, mientras que el resto de canciones (en las que Norgren utiliza algunos teclados del período 1950-1970 de su colección personal) han sido facturadas también con halo casero. Con la mochila repleta de canciones nuevas, más las que rescate de sus cinco LPs anteriores, Norgren podrá concretar las muy altas expectativas que levantó cuando nos visitó a finales de 2013 como telonero de su paisano The Tallest Man On Earth. Su set inicial impresionó y dejó con ganas de mucho más. Como escribieron durante aquellos meses en \’The Guardian\': “Toca una especie de batería con sus pies, una guitarra con sus manos y canta acompañado por un contrabajista, y de esa manera consigue sonar como si se hubiera traído a toda una banda desde Texas en vez de a un colega de Suecia. Toda una delicia”. Y es que entonces giraba en formato de dúo.

Pero en este concierto especial lo hará como cuarteto, así que las prestaciones de su directo se verán reforzadas con la mayor amplitud de su banda. Con ella cogerá el blues-folk del sur, lo “nortificará” mientras lo filtra a través de la quietud del fiordo, usará el silencio para crear tensión y lanzará al aire unas letanías que provocarán reacciones como la que hemos leído en la web danesa Sounds Of Aarhus: “Sin duda alguna, el mejor concierto que jamás he presenciado en el Spot Festival”. No muy diferente, por no decir igual, que la se escribió en otra web, Gigwise, sobre su actuación hace una semanas, en septiembre, en un festival holandés: “El premio al plato fuerte oculto de la programación del día fue para la actuación de Daniel Norgren (…) Sus sofocantes melodías, su voz única (pensad en Jim James de My Morning Jacket pero con menos reverberación) y su talento como guitarrista mercurial nos mostraron a un intérprete en la cima de su juego”. Tomad nota.

Siete álbumes, los dos últimos este 2015: “Alabursy” en abril y “The Green Stone” en octubre. Con anterioridad habían visto la luz “Kerosene Dreams” (2007), “Outskirt” (2008), “Horrifying Deatheating Bloodspider” (2010), “Black Vultures” (2011) y “Buck” (2013). Sus canciones “nortifican” el blues-folk de manera intrigante, como intrigante era el mantra de los desaparecidos Junior Kimbrough y R. L. Burnside, cuyo magisterio repetitivo puede intuirse en el fondo de la hipnosis musical de Norgren, aunque filtrado por la quietud del fiordo. A Daniel se le escapa ese y otros acentos suecos por entre su voz de gravilla y una guitarra cautivadora que de vez en cuando busca distorsionar. Mientras, su pie hace de batería. Con ritmo incesante. Son las suyas letanías que aplaudiría el Neil Young de “Ragged Glory” si quitara del ecualizador a Crazy Horse. En directo lleva eso a otro nivel de profundidad. Improvisa notas, inyecta crudeza. Crea una atmósfera. Aún sin girar bruscamente el volante, en sus dos últimos trabajos (“Alabursy”, grabado en su estudio portátil y casero de cuatro pistas, y “The Green Stone”, con la mitad registrada en un estudio convencional y el resto de los temas paridos también caseramente) ha rebajado la dosis de blues para apostar por un tono más “roots”, más The Band.

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